Rogar Por El Perdón Y Arrepentirse
Cierto tipo de gente intenta, durante toda su vida, lograr una imagen perfecta de sí mismos. Sus esfuerzos se centran en un objetivo: ser y parecer perfectos. Es la consecuencia natural de pensar que cometer un error es deshonroso. Consideran que la persona ideal es alguien que puede proyectar un aura de ser impecable.
Sin embargo, esta “perfección” es un objetivo ilusorio. Tampoco es uno de los atributos de un creyente que se ensalce en el Corán. Podríamos ir más allá y afirmar que tal “creyente modelo” no existe, puesto que el hombre es intrínsicamente débil, humilde e indefenso ante Dios y, por tanto, es susceptible de cometer errores durante toda su vida. Sin duda, siempre intentará esmerarse con el fin de evitar los errores y pecados pero, al ser un frágil siervo de Dios, no estará libre de ellos.
En el Corán se nos informa de que Dios sabe que el hombre tiene fallos y peca:
Según este mandato divino que se enuncia en el Corán, la actitud que se espera de un creyente no es la de ser perfecto o no cometer pecados. Únicamente se espera de él que busque el perdón de Dios.
Ésta es en realidad la característica que distingue a un creyente de un incrédulo: los incrédulos se afanan en cubrir sus faltas y pecados. Pero un creyente nunca intenta hacer lo mismo; lo importante para él es sentir un arrepentimiento interior y, en consecuencia, recurrir a Dios y buscar Su perdón.
Cuando leemos el Corán, observamos que la voluntad de pedir perdón es una característica natural e indefectible de los creyentes. Por esa razón, entendemos que los creyentes nunca se ven a sí mismos como seres purificados de todo pecado y falta. Al contrario, buscan continuo refugio en la misericordia de Dios. En la siguiente aleya, arrepentirse ante Dios se considera como uno se los atributos importantes de los creyentes:
La distinción y la inter-relación entre los conceptos de arrepentimiento y perdón deben considerarse detenidamente.
Pedir el perdón de Dios es algo habitual para los creyentes. A lo largo de todo el día, el hombre puede pedir el perdón de Dios por sus pecados, ya los cometa intencionadamente o no. Además, aparte de pedir perdón para él, también lo puede pedir para otros creyentes, como establece el Corán.
En árabe, la palabra para “pedir perdón” es “istigfar”, que significa “pedir por el atributo de Dios que se denomina Gafur”. Gafur (gafere), en árabe, significa “cubrir, proteger, esconder completamente, recuperarse”.
Así, pedir el perdón de Dios es como prometer purificarse y, por tanto, buscar refugio en la misericordia y gracia de Dios. En el Corán, los creyentes rezan diciendo: (193)... ¡Oh Sustentador nuestro! ¡Perdónanos, pues, nuestras faltas y borra nuestras malas acciones; y haz que muramos la muerte de los verdaderamente virtuosos! Sura 3: Al Imran (La Casa de Imrán). El juicio que hace Dios al respecto es el que sigue:
Como se menciona arriba, rezar para pedir el perdón de Dios puede servir tanto para los pecados que uno comete (intencionadamente o no) como para los pecados de otros creyentes. Ésta es la distinción más importante entre pedir perdón y arrepentirse. Aunque rogar por el perdón es una plegaria constante para los creyentes, arrepentirse es la actitud inmutable que se adopta ante un pecado o falta en particular, o la firme decisión de no volver a cometer dicho pecado.
Arrepentirse consiste en buscar refugio en Dios por el pecado que se comete, prometiendo no volver a caer en él, pidiendo con este fin la guía y ayuda de Dios. El significado exacto de la palabra arrepentimiento es “dar marcha atrás”. Así, el arrepentimiento expresa un total compromiso de no volver a cometer ningún otro pecado.
El propósito del arrepentimiento es no repetir el mismo pecado. Dios gusta de los fieles, así: (8) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Volveos a Dios con arrepentimiento sincero: puede que vuestro Sustentador borre vuestras malas acciones, y os haga entrar en jardines por los que corren arroyos,...” Sura 66: At-Tahrim (La Prohibición)
Sin embargo, esto no quiere decir que un creyente se arrepiente sólo una vez de un pecado o falta. Puede que se arrepienta en una ocasión y luego, en un momento de debilidad, repita el mismo pecado. Sin embargo, la misericordia de Dios para con él no tiene fin. Es por esto que todavía puede arrepentirse ante Él y buscar Su refugio. Dios siempre está dispuesto a mostrar gracia y misericordia a los creyentes. Esto se refleja en el Corán como sigue:
Sin embargo, hay una clase de arrepentimiento que Dios no acepta: el arrepentimiento fingido cuando nos llega la muerte. Éste es el momento en el que el hombre se encuentra con los ángeles de la muerte. El Corán dice:
En el Corán, Dios pone un ejemplo de dicho acto de arrepentimiento en el último momento con la figura de Faraón, que persiguió a Moisés y a los creyentes para matarlos, y acabó expresando su arrepentimiento justo antes de que se ahogara en el mar (un milagro forjado por Dios).
Pero la respuesta de Dios fue:
Puesto que el arrepentimiento es esencial para la salvación eterna del hombre, uno debería ser consciente de su importancia y cumplir con esta forma de adoración lo mejor que pueda. Puede que alguien haya pecado considerablemente o se haya rebelado contra su Creador. Aún así, Dios tiene para con Sus siervos tanta misericordia que garantiza la salvación eterna si se arrepienten sinceramente. Una aleya reza:
Hay que tener presente que, si se arrepienten sincera y realmente, Dios incluso perdona a los incrédulos e hipócritas que lucharon contra Él y Su Mensajero:
Ésta es una gran oportunidad que Dios garantiza a Sus siervos. Recomienda a los hombres que no se dejen abrumar por la desesperación debido a algún pecado que hayan cometido y que se dirijan a Él esperanzados. Pero la mala interpretación de este concepto y una actitud poco sincera no obtienen la aprobación divina. Conocer los mandatos de Dios y, aún así, cometer pecados deliberadamente diciendo: “no importa lo que ocurra, seré perdonado” muestra un razonamiento completamente erróneo. Éstas son las personas que “se empeñan en negar la verdad después de haber llegado a creer y persisten [tercamente] en su negativa a reconocer la verdad”. Únicamente se acepta el arrepentimiento de los que, por ignorancia, cometen pecados. El arrepentimiento de una persona poco sincera, que simplemente lo toma como la libertad para cometer pecados, es rechazado. Esto es algo que se enfatiza en el Corán: (90) Ciertamente, a quienes se empeñan en negar la verdad después de haber llegado a creer y persisten [tercamente] en su negativa a reconocer la verdad, no les será aceptado su arrepentimiento [por otras faltas]: pues son estos, en verdad, quienes están extraviados. Sura 3: Al Imran (La Casa de Imrán)
Hay un punto que necesita clarificación: es muy posible que, por ignorancia, descuido o acomodarse a los propios deseos, se cometan pecados. Pero si nos damos cuenta de nuestros fallos y nos arrepentimos sinceramente, podemos confiar en que Dios nos perdone. Sin embargo, las personas que pecan, aunque conocen el criterio de Dios, cuando dicen: “No importa lo que ocurra, seré perdonado”, sólo demuestran que son unos embusteros. Por esta razón, Dios no acepta su arrepentimiento (sólo Dios lo sabe).
Apenas hace falta mencionar que el sentido y sincero arrepentimiento es la clave para conseguir el perdón divino. El mandato coránico: “(55) Invocad a vuestro Sustentador con humildad y en el secreto de vuestros corazones”. Sura 7: Al-Aaraf (La Facultad del Discernimiento) también se aplica cuando se muestra remordimiento al pedir perdón. Sobre todo cuando nos arrepentimos de errores serios, el arrepentimiento profundo y una actitud sincera son esenciales. El Corán cita como ejemplo del arrepentimiento y el perdón el caso de tres musulmanes que se quedaron atrás cuando todos los demás marcharon a luchar por Dios, cometiendo así un gran pecado:
Pedir el perdón de Dios y arrepentirse de los pecados son una pura expresión de ser un siervo sincero de Dios. El creyente debe saber que puede que cometa pecados, pero debe buscar refugio en la misericordia y la gracia de Dios. No tiene sentido preocuparse o sufrir por los antiguos pecados. Como relata el Corán, el hombre debe considerar que los mensajeros también podían cometer algunos errores, pero se afanaban continuamente en arrepentirse con sinceridad. El hombre debe confiar en el perdón de Dios.
En el Corán se dice que implorar el perdón y expresar arrepentimiento son modos de alcanzar la salvación eterna:
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