Guiarse Por Conjeturas
En un estado de inconsciencia, rara vez se recurre a la lógica o a la razón. En realidad, se trata de un extraño estado de ánimo que puede definirse como estar medio dormido y/o medio despierto. La persona distraída se ve fácilmente envuelta en actos irracionales. Su vida es una sucesión de hechos faltos de lógica y sufre por ello graves consecuencias.
Uno de los principios básicos de la lógica es no confiar implícitamente en nada que no esté basado en un razonamiento sólido. Ninguna persona inteligente basa su vida en un sistema que, intrínsicamente, es de naturaleza incierta. Por ejemplo, nadie toma una pastilla al azar asumiendo que “le va a aliviar”. Todas las acciones deben basarse en hechos verificables.
Sin embargo, los incrédulos, o los que asocian a otros junto con Dios, adoptan esta insensata actitud meramente porque sus vidas se basan por entero en algunas suposiciones. Por ejemplo, casi todos los incrédulos dan por hecho que no se les sentenciará el Día del Juicio Final o que, aunque se les juzgue, se les declarará inocentes. Todos los sistemas e ideologías que abrazan se basan por igual en creencias infundadas. Sus puntos de vista acerca del mundo no se cimentan en una base auténtica.
El sura “La cueva” (Al-Kahf), cuenta la historia de dos hombres, uno de ellos un incrédulo que basa su vida en conjeturas infundadas y el otro un creyente:
Como revelan las aleyas, el incrédulo se atreve a decir: "¡No creo que esto vaya a desaparecer jamás! (36) Ni creo que llegue jamás la Última Hora. Pero si [llegara, y] fuera llevado ante mi Sustentador, ¡seguro que encontraría a cambio un lugar mejor que este!". Ésta es una descarada presunción. No cuenta con ninguna evidencia que la apoye. Aún así, el propietario del viñedo persistía en expresar su infundado punto de vista. Pero su fin se corresponde con su actitud: su cosecha fue completamente destruida. La historia continúa así:
Como se relata en este ejemplo, todos los incrédulos siguen sus suposiciones en vez de la verdadera sabiduría. La única información que realmente es cierta es la revelada por Dios. Por lo tanto, aquellos que quieran basar su vida en la certeza deben fundamentar sus criterios en el Corán. Cualquier otro principio, ya sea una ideología, filosofía, sistema, proceso mental o ciencia, no puede conducir al hombre hacia la verdad. Esto es así porque, a menos que se trate de una revelación, cualquier pensamiento que se permita el ser humano es mera suposición. El Corán ordena en numerosas aleyas que se preste especial atención a este hecho: “(28) y [como] no tienen conocimiento alguno al respecto, no siguen más que suposiciones: pero, ciertamente, las suposiciones no sirven de sustituto a la verdad”. Sura 53: An- Nachm (El Despliegue)
El Corán describe el estado de aquellos que no siguen sino conjeturas y, en consecuencia, se desvían del camino de Dios: (10) No hacen sino destruirse a sí mismos, quienes son dados a conjeturar sobre lo que no pueden verificar --(11) los que andan dando tumbos, sumidos en la ignorancia— (12) esos que [desdeñosamente] preguntan: "¿Cuándo llegará ese Día del Juicio?" (13) [Será] un Día en que serán probados duramente con el fuego, (14) [y se les dirá:] "¡Saboread vuestra prueba! ¡Esto es lo que con tanto apremio exigíais!” Sura 51: Ad-Dariyat (Los Vientos Que Arrastran)
La gente que adora otros dioses además de a Dios son, en realidad, presa de las suposiciones. En el Corán, se deja constancia de este hecho:
Aquellos que actúan bajo suposiciones asumen que pueden inventarse excusas para librarse del castigo de Dios. Ésta es, en realidad, una suposición incompatible con la realidad. Dios no aceptará sus excusas.
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